lunes, 5 de diciembre de 2011



TOCAR FONDO

Por: JAIME EDUARDO JARAMILLO JIMÉNEZ 


Amigos del Blog Babelia y del Colectivo Babilonia:

He recibido el Manifiesto por Manizales. ¡Era una iniciativa necesaria!

La historia nos muestra que, con más frecuencia de lo que quisiéramos, un segmento de un grupo humano se “acostumbra” a convivir con lacras políticas, sociales y morales que escandalizarían a otro grupo social, creándose una complicidad de facto, un conformismo que significa “predicar en el desierto” por parte de aquellos que, como Casandra o los profetas bíblicos, son considerados voces incómodas, acaso “locos”, siempre la “piedra en el zapato”.

Es cierto que en Manizales ha habido organizaciones sociales, periodistas, agrupaciones cívicas, investigadores de las universidades y ciudadanos de a pie, que han denunciado valientemente (a veces sacrificando su vida misma) a los “jinetes del apocalipsis” de la corrupción, la exclusión social, la ineficiencia, la indolencia y la insolidaridad. Pero estas voces críticas y disidentes no han alcanzado suficiente eco ciudadano. Y así vemos que las tenazas politiqueras se reciclan, cambian de nombres, pero no desaparecen. La corrupción hace metástasis, sin que electoralmente se exprese una clara condena ciudadana y sin que aparezcan, o se consoliden, movimientos cívicos o políticos alternativos. En muchos casos continúan las “roscas” por apellidos, por nombramientos a dedo, por compinchería. 

Las elegías bucólicas idealizadas (“Siquiera se murieron los abuelos…”) sustituyen los testimonios de época y los meditados estudios que se hacen en la academia y por investigadores independientes, con bases documentales, sobre la historia de Manizales y Caldas, develando sus despojos e inequidades, su lado oscuro e invisibilizado; pero también exaltando los logros colectivos, sus mujeres y hombres representativos en el trabajo, la política, las letras o las artes, que no son siempre los que han alcanzado el Olimpo de la consagración oficial o mediática. Se han gestado en muchas ocasiones “héroes” de oropel, y los verdaderos héroes y heroínas, silenciosos, perseverantes, auténticos creadores de valor social, moral e intelectual, suelen permanecer en la penumbra…

Bienvenido entonces este Manifiesto. Muchas veces un colectivo humano - citadino y regional, en este caso - debe “tocar fondo” para desnaturalizar lo que parece “normal”, para contribuir a remover las más íntimas fibras colectivas, para sacudirse y cuestionarse, a fin de decir que lo que existe no puede ser lo único posible, que lo que es “no puede ser verdad”.

Ustedes constituyen una voz, desde el quehacer cultural, independiente, estudiosa, divulgadora de valores de belleza, de insumisión e independencia. Los cibernautas que los consultamos con asiduidad podemos estar de acuerdo con muchas de sus posiciones y divergir de otras, pero esto hace parte de la democracia, de la pluralidad que, por cierto, Babelia y su Colectivo auspician. Es necesario para contribuir a la profundización de una cultura ciudadana, para desarrollar una veeduría pública y una deliberación colectiva, que el Manifiesto por Manizales circule entre muchas personas, que viven en la ciudad o fuera de ella, especialmente por las redes virtuales que ustedes han sabido utilizar con talento y audacia en Babelia (interfecundando en esta bella revista digital la creación estética y la divulgación musical y literaria).

Rememoro también los exquisitos bocados literarios extraídos de la Tertulia que, con pasión y conocimiento, dirige Jairo Hernán Uribe en la UAM, y que son puntualmente divulgados en la red. Son aquellos y estos, textos para invitar al lector a detenerse un momento a pensar, a pensarse y a reflexionar sobre los otros, a desarrollar una visión contraevidente, para ver las cosas de distinto modo...

Estas reflexiones, para expresarles que me adhiero al Manifiesto por Manizales y manifestarles que lo he divulgado entre parientes y amigos.

Un cordial saludo.

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